A diferencia de sus anteriores libros, que son obras de marcado carácter divulgativo sobre la Geobiología, la construcción ecológica y la salud en las viviendas, en el caso de Fluir con la vida nos hallamos ante una narrativa ágil y amena en la que se plasman una serie de vivencias, experiencias y parábolas que nos introducen en temas tan apasionantes como la salud global, la radiestesia, las corrientes telúricas, la arquitectura sagrada, los lugares mágicos o la agricultura ecológica y que se van desgranando a lo largo de la peregrinación que dos personajes alegóricos realizan por "el camino de las estrellas": la Ruta Jacobea.
Cada capítulo aborda y profundiza en aspectos vivenciales y de relación con los demás y con el entorno, siempre de la mano de los dos seres que buscan la propia realización personal. Andrés y Juan -los personajes centrales- simbolizan al niño y al adulto que todos llevamos dentro. Su camino de peregrinación -y de desapego- tiene muchos paralelismos con el camino que cada uno de nosotros recorre a lo largo de su existencia.