La creación de un huerto ecológico a escala familiar, resulta fácil y aporta grandes satisfacciones
Iniciamos las labores removiendo la tierra con el motocultor o la azada de doble mango.

Marcamos las dimensiones de los futuros bancales (120 cm de ancho y de 3 a 6 metros de longitud)
Con una pala recogemos la tierra de los pasillos y la depositamos sobre los bancales
Nivelamos la tierra y alisamos con el rastrillo
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Si la tierra esta empobrecida añadimos 1 kg por m2 de mantillo o compost muy bien descompuesto (o mejor de lumbricompost) y lo mezclamos con la tierra, volviendo a rastrillar.
Depositamos de 2 a 5 kg por m2, de compost semidescompuesto (mas o menos dosis según la voracidad del cultivo a implantar)
Colocamos las mangueras de riego por goteo (goteo interlinea autocompensado o exudación)
Plantamos las plantas de temporada y acto seguido regamos el pie de cada mata para que arraiguen bien.
Cubrimos con una buena capa de paja u otro material orgánico (con un espesor de 4 a 6 cm) a fin de que no germine la hierba y que retenga la humedad, evitándonos riegos.
Programamos el programador de riego según la estación y las necesidades de los cultivos
Un higrometro de varilla (regometro) te permitira conocer el nivel de riego adecuado
Los cultivos de hoja como lechugas, acelgas o coles, no tendremos que ocuparnos de nada más, hasta la cosecha. Las plantas de frutos como tomateras, berenjenas, pepinos o calabacines, requerirán labores de mantenimiento regular, como el despuntado o el entutorado.
Puedes hallar información complementaria en los libros: Manual Práctico del huerto ecológico o El huerto familiar Ecológico y en los artículos mensuales de la revista Integral
http://www.larevistaintegral.com/revista/casa/huerto-en-casa
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Dos investigaciones han analizado las consecuencias del empleo de productos químicos, en concreto el insecticida neonicotinoide, en los polinizadores. Los resultados muestran una merma en sus poblaciones.
ENVIADO POR: ECOTICIAS.COM / RED / AGENCIAS, 30/03/2012, 11:26 H | (84) VECES LEÍDA
El uso extendido de pesticidas daña los abejorros (género Bombus) y las abejas (Apis mellifera). Aunque todavía no está clara la manera en que estos químicos perjudican a los polinizadores, su uso disminuye las poblaciones.
La revista Science publica esta semana dos estudios que han analizado los efectos de los insecticidas neonicotinoides por su contribución al problema de colapso de colonias (CCD por sus siglas en inglés).
Este tipo de pesticidas, que ataca el sistema nervioso central de los insectos, se introdujo a principios de los años 90 y ya se ha convertido en uno de los más usados en cultivos de todo el mundo.
En el primer estudio, investigadores de la Universidad de Stirling (Reino Unido) expusieron colonias de abejorros (Bombus terrestris) a niveles bajos de neonicotinoide. Posteriormente, estudiaron su comportamiento durante seis semanas bajo condiciones naturales.
Después de pesar los nidos, la cera, la miel, el polen y hasta las abejas, los resultados mostraron cómo las colonias eran entre un 8% y un 12% más pequeñas que las de control. Además, las tratadas con químicos produjeron un 85% menos de ejemplares reina.
Abejas con microchips en el tórax
La segunda investigación, realizada en el Institut National de la Recherche Agronomique (Francia), se centró en abejas. Los científicos pusieron microchips de radiofrecuencia en el tórax de los insectos para estudiar su comportamiento natural a la partida y regreso a las colmenas.
Las abejas tratadas con productos químicos fueron entre dos y tres veces más propensas a morir mientras se encontraban fuera de su nido. Los investigadores deducen que el pesticida interfirió en sus sistemas de orientación para regresar a la colmena.
Además, el mismo grupo de investigación desarrolló un modelo matemático para simular la dinámica de las poblaciones. Cuando introdujeron las consecuencias de los efectos de los pesticidas en abejas, el resultado predijo una caída en las poblaciones de abejas que sería difícil recuperar.
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Curso taller teórico-Práctico en el que se profundiza en el reconocimiento de los factores de riesgo para la salud, relacionados con las energias y radiaciones que nos rodean y forman parte de la vida, buscando los buenos sitios y las buenas energias en el entorno de la vivienda, los lugares de trabajo y los espacios de larga permanencia. Aprendiendo a detectar las diferentes fuentes de radiación -natural y artificial- que nos rodean en la vida cotidiana; tanto con equipos electrónicos de medición, como aprendiendo a detectar las fuentes de alteración terrestre, mediante técnicas de sensibilidad personal y la atenta observación del entorno. Localizando los buenos sitios y las zonas mas favorables para ubicar los espacios de larga permanencia.
Las investicaciones en Geobiología se complementan con los criterios de BioHabitabilidad y el conocimiento de las opciones constructivas de viviendas más sanas y ecológicas, que nos ofrecen las técnicas de la Bioconstrucción.
Sábado
Pausa
Comida
16 a 18 Aprender a reconocer y detectar los factores de riesgo
· Practicas de sensibilización personal y detección radiestésica del terreno y los materiales de construcción
· Manejo de instrumentos electrónicos de medición (radiactividad, CEM…)
· Detección de las alteraciones telúricas: Corrientes de agua, alteraciones geológicas, líneas Hartmann…
Pausa
Domingo
Pausa
El curso se realiza el sábado de 10 a 14h y de 16 a 20h y el domingo de 10 a 14 h la Finca “La Senieta” de Benicarló ( pedir info anexa)
El precio del curso es de 150€ / Incluye material didáctico, varillas radiestesia, tés, “tentempiés” y comida del sábado (opcion de alojamiento en acampada)
Inscripción y contacto: 964 47 32 19 – 600 71 36 22 marianobuenocorrreo@gmail.com
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Huertos Compartidos pone en contacto a quienes quieren cultivar y no disponen de terrenos, con aquellas personas que tienen terrenos, pero no tiempo para trabajarlos
Huertos Compartidos (Tú cultivas, yo te dejo la tierra) promueve los huertos urbanos ecológicos, creando una comunidad de nuevos hortelanos. Es una iniciativa de la asociación Reforesta.
Os invitamos a conocer nuestra web
y descargar el dossier informativo.
Nuestra iniciativa es muy reciente, pero ya hay más de 300 participantes (entre Hortelanos y Propietarios). En apenas tres meses, nuestra web ha recibido más de 15.000 visitas.
Creemos que nuestro mensaje es simple y muy positivo:
>> Ayudamos a la gente a conectarse y ayudarse mutuamente
>> Promovemos huertos ecológicos
>> Ponemos en producción (ecológica) solares / fincas improductivas
>> Creamos una comunidad en internet para compartir conocimientos y experiencias
Hemos desarrollado una web sencilla y con herramientas fáciles de usar.
Hemos diseñado un logo.
Hemos lanzado una primera nota de prensa presentando la iniciativa.
Os dejamos con este vídeo de presentación:
Fuente: http://www.canalsolidario.org/ - ECOticias.com
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Taller teórico practico de huerto ecológico -familiar, urbano, escolar…- en el que paso a paso descubrimos las bases, técnicas y opciones para crear y cultivar de forma fácil y muy productiva la mayoría de hortalizas y plantas de consumo habitual –y algunas especialmente saludables y poco conocidas-.
La didáctica del curso permite sacarle buen provecho tanto a quienes se inician en el cultivo ecológico, como a quienes ya gozan de gran experiencia, ya que aunque sea un curso eminentemente práctico –diseño, preparación de bancales, abonado, riego acolchados, siembras, trasplantes…-, se procura exponer con claridad el porqué de cada labor y practica, a fin de comprender las razones década acción, buscando cultivar plantas sanas y vigorosas que, siendo muy productivas, ellas mismas se defiendan de posibles parásitos y eventuales problemas.
El curso de desarrolla en la finca de Ecodesarrollo “La Senieta” donde desde principios de los 80, Mariano Bueno practica y difunde las múltiples opciones de cultivo ecológico y de vida más consciente y respetuosas con la VIDA.
Programa
Sábado
De 10h a 11,45h
* El huerto ecológico, un excelente recurso, fuente de salud y producción
de alimentos sanos.
* Requisitos básicos para la realización y mantenimiento de un huerto
familiar ecológico -Posibilidades y limitaciones-
* Planificación de huerto – diseño y distribución de los espacios –
11,45 h. Pausa “tentenpié”
De 12 a 14 h
* La tierra ideal del huerto y su adecuación.
* La fertilidad de la tierra de cultivo, materia orgánica y compost -.
* Practicas de compostaje y abonado.
* Herramientas básicas y su manejo.
14,15 h Comida
De 16 a 18h
* Laboreo y acondicionamiento de la tierra.
* Realización de diferentes bancales de cultivo, elevados ,..
18,00 h. Pausa “tentenpié”
De 18.15 a 20 h
* Posibilidades de cultivo: hortalizas, frutales, plantas condimentarías y medicinales…
* Reproducción de las plantas cultivadas: semillas, esquejes, acodos; siembras, trasplantes…
* Cultivos asociados y rotaciones.
* Los eventuales problemas (enfermedades, parásitos, hierbas
adventicias:..) métodos de prevención y control.
Domingo
De 10h a 11,45h
* Prácticas de siembra y trasplante en semilleros y bancales.
* Técnicas de riego e instalación de sistema de riego localizado – goteo –
con programador de riego.
11,45 h Pausa “tentenpié”
De 12,00 a 14,15 h
* Acolchados, protección y mantenimiento del huerto y de los cultivos.
* Calendarios de cultivo e influencias cósmicas en el desarrollo vegetal.
* El huerto mes a mes, cultivar en las cuatro estaciones
14,30 h comida y clausura
Inscripción y contacto:
El curso se realiza en la Finca “La Senieta” de Benicarló (pedir info anexa). El precio del curso es de 150€ Incluye material didáctico, tés, “tentempiés” y comida del sábado (opción de alojamiento en acampada)
Inscripción y contacto: 964 47 32 19 – 600 71 36 22 marianobuenocorreo@gmail.com
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María Dolores Raigón es catedrática de la Escuela Técnica Superior Agronómica y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Valencia, y lleva más de una década estudiando las diferencias nutricionales entre los alimentos ecológicos y los de producción convencional. Sus investigaciones cuentan con el apoyo de diversas instituciones públicas, de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) y de La Unió de Llauradors, y se realizan comparando las mismas variedades y en las mismas condiciones de terreno y clima, pero unas cultivadas de forma convencional y las otras siguiendo las pautas del agricultura ecológica. Su equipo de investigación ha analizado todo tipo de frutas y verduras de tierras valencianas, así como los huevos, la carne de conejo y el aceite de oliva. Todo para intentar determinar si los productos ecológicos, además de respetar el medio ambiente, tienen beneficios sobre la salud humana. Y la respuesta parece clara.
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- ¿En qué se diferencian, nutricionalmente, los alimentos ecológicos de los que no lo son?
Las diferencias dependerán del tipo de alimento del que estemos hablando, porque cada alimento presenta una composición diferente. En el caso del aceite de oliva, por ejemplo, la diferencia se encuentra en los ácidos grasos que contiene, si hablamos de una lechuga, hay que fijarse en la composición vitamínica y mineral. Respecto a las frutas y verduras, de forma general, los resultados que hemos obtenido son que los provenientes de agricultura ecológica presentan mayor contenido en vitaminas, sobre todo de vitamina C, y también más contenido mineral (magnesio, calcio, potasio, fósforo). En el caso de los alimentos de origen animal, hemos encontrado que los huevos de producción ecológica tienen más contenido en proteínas y más un perfil lipídico, es decir, de composición de los ácidos grasos, mucho más equilibrado que los de producción convencional. Los resultados de la carne de conejo fueron muy sorprendentes: se trata de una carne muy valorada dietéticamente, porque presenta un alto contenido en proteínas y bajo contenido en grasa. Y la de crianza ecológica tiene más contenido proteico. Además, estos animales, por normativa, cuentan con más superficie y se pueden mover más, por lo que tienen menos grasa. En resumen, los alimentos ecológicos son más nutritivos.
- ¿Qué otra característica presentan las frutas y verduras de origen ecológico?
Hemos observado que estos productos presentan un menor contenido en agua, como consecuencia de la menor fertilización nitrogenada de fácil asimilación. En la producción ecológica se utilizan fertilizantes a base de sustancias orgánicas, lo que implica una fertilización que se va liberando lentamente en el suelo y que la planta puede absorber de manera más regular. En la agricultura convencional, cuando la planta tiene una gran cantidad de nitrógeno a su disposición, lo absorbe junto con el agua que va ligada a este nitrógeno. Es decir, la planta al final acaba con mayor contenido en agua, lo que repercute sobre el alimento.
De entrada, porque más contenido en agua significa menos contenido en materia seca, que es la que contiene los nutrientes. Y, además, afecta el sabor. Porque lo entendamos, es como tomar un café corto o un café largo: la intensidad de la misma cantidad de café disminuye cuanto más agua se añade. Lo mismo ocurre con las frutas y las verduras: a más agua, menos sabor.
Y la proporción de agua está también relacionada con el precio: si de un kilo de tomates un tercio corresponde a una mayor fracción de agua, a qué precio lo estamos pagando?Esto debería hacernos reflexionar sobre el precio real de la producción ecológica y como la medimos. Hasta ahora la productividad se mide por kilos por hectárea. En el momento en que valoramos las unidades vitamínicas o minerales por hectárea, estoy convencida de que la cosa cambiará, porque los kilos muchas veces son resultado de inyectar nitrógeno y agua.
Finalmente, la mayor cantidad de agua influye también en la conservación, porque el agua es la vía de entrada de muchos patógenos responsables de los procesos de degradación y putrefacción de los alimentos. Cuanto mayor contenido en agua, menos días de poder conservarlos en buenas condiciones.
- ¿De qué dependen las diferencias de sabor?
Por un lado, de la cantidad de agua. Pero también influyen las variedades: no es lo mismo un tomate cherry que un valenciano. Y las variedades tradicionales aún mantienen sabores más intensos. Además, el sabor depende de una serie de sustancias que alcanzan su mayor concentración cuanto más cerca del punto óptimo de cosecha se recoja esta fruta o esta verdura. Si se recoge en verde, prematuramente, aún no se ha desarrollado todo el potencial del sabor.
- Si el momento de cosecha es tan importante, ¿hay diferencias entre la producción de origen local y la que viene de otros lugares?
De entrada, con los productos que han tenido que viajar largas distancias se pierde en gran parte el sentido ecológico, porque aumenta su huella de carbono. Los productos con una postcosecha muy corta, como un tomate o un pimiento, deben ser de un mercado de proximidad. Aunque, en realidad, el consumo de proximidad interesa para todo. El problema es que en estos momentos la producción de proximidad no ofrece toda la cesta de la compra en la que nos hemos acostumbrado. Por ejemplo, es imposible que comemos plátano recogido en el punto óptimo de maduración, porque tiene que venir desde lejos.
- ¿Qué otros factores influyen en la composición nutricional de los alimentos?
La mayoría de mis trabajos los he realizado sobre alimentos en fresco, cultivados en situaciones controladas, para garantizar la validez científica de los resultados. Porque en el caso de los alimentos elaborados puede haber muchas diferencias. Una variación de tan sólo un grado centígrado en el calentamiento de la fruta durante la elaboración de una mermelada, por ejemplo, puede cambiar significativamente su composición. Mis afirmaciones, por tanto, tienen validez respecto a los alimentos frescos.
- ¿Influye el hecho de cultivar en invernadero o en exterior y respetando las épocas más propicias para cada cultivo?
También hemos estudiado estos factores, y hemos visto que al aire libre hay determinados parámetros que incrementan de manera espectacular, porque las condiciones del cultivo al aire libre favorecen esta síntesis. Uno de ellos es la vitamina C, y otro es el contenido de sustancias antioxidantes, que aumentan de forma muy destacada en producción ecológica y en condiciones abiertas.
Por otra parte, en cultivo de invernadero aumentan los nitratos en las verduras de hoja como la lechuga, las espinacas y las acelgas, así como en las de raíz, como la patata, la cebolla, la zanahoria o la remolacha. Se trata de unas sustancias antinutritivas, y precisamente el pasado mes de julio el Ministerio de Sanidad emitió una recomendación para limitar el consumo de espinacas de niños y embarazadas por el alto contenido de nitratos detectado. Pero esto no es nuevo. Hace muchos años que yo he publicado estos resultados, hay concentraciones de nitratos muy preocupantes. Y los nitratos tienen un efecto potencialmente perjudicial para la salud, sobre todo en las personas con determinadas condiciones reductoras en el estómago, como los bebés o los ancianos. Aumentan cuando el cultivo tiene poca luz, como ocurre tanto en los invernaderos como en países con pocas horas de sol.
Por tanto, cuanto más al aire libre pueda desarrollarse un cultivo, mejor, porque sintetiza mejor las vitaminas y las sustancias antioxidantes, y concentra menor contenido de sustancias peligrosas como los nitratos.
- ¿Qué sustancias se detectan en los productos agrícolas convencionales que no aparecen en los ecológicos?
Además de la mayor concentración de nitratos, la principal diferencia es la presencia de residuos fitosanitarios, que están prohibidos en la agricultura ecológica. Afortunadamente, la Unión Europea ha ido reduciendo los límites de aplicación de estas sustancias. Afortunadamente! Porque ya eran muchos los casos en que se detectaban concentraciones altas, y vinculadas a determinadas enfermedades. Pero estas rebajas de las sustancias fitosanitarias no tienen más de cinco años, todavía hay concentraciones acumuladas que siguen siendo potencialmente peligrosas.
Y hay otro riesgo colateral, porque España, además de producir frutas y verduras, es también un lugar que comercializa con productos de otros países, sobre todo del norte de África o Latinoamérica, donde los límites de productos fitosanitarios, cuando las hay, son otros, más elevados que los marcados por Europa.
- Hipócrates ya prescribía “que el alimento sea tu medicina”. A partir de tus investigaciones, ¿cómo crees que deberíamos comer para cuidar la salud?
Lo que yo siempre recomiendo es que se coma sin paranoias. Si digerimos bien un alimento, y nos gusta, ¿por qué debemos cambiar? Es cierto que si hacemos una alimentación ecológica, aportaremos al organismo una fracción mineral y antioxidante mayor, y por tanto mucho más equilibrada. Pero lo más importante es ser coherente con tu propio organismo, sin olvidar nunca la necesidad de tomar cinco piezas al día de origen vegetal, un total de 400 o 500 gramos sumando frutas, verduras y cereales.
- Además de sus propios estudios, hay muchos otros que apuntan en la misma dirección.
Efectivamente, actualmente hay varias investigaciones que comparan las propiedades nutricionales de los alimentos ecológicos y los convencionales, desde estudios puntuales sobre un solo alimento a otros más amplios, como los del grupo FiBL en Suiza, que es el centro líder de investigación sobre agricultura biológica, o los trabajos del doctor Carlo Leifert de la Newcastle University, en Inglaterra.
- A pesar de esta cada vez hay una evidencia científica más grande de los beneficios nutricionales de la producción ecológica, últimamente se han publicado opiniones en contra, como la primera vinculación de la bacterial E. Coli con la agricultura ecológica o libros como ‘Los productos naturales ¡vaya timo!’ de J.M. Mulet, que niega que haya diferencias entre los productos ecológicos y los convencionales. ¿Qué opinión te merecen estas afirmaciones?
Respeto totalmente todas las opiniones, pero sólo tomo en consideración las que presentan validez científica, lo que falta en algunas publicaciones. En el caso del E. Coli, como ya quedó demostrado, fue una actuación precipitada, injustificada y sin criterios.
Lamentablemente, hay afirmaciones que tienen más repercusión en los medios de la que sería de esperar. Creo que desde algunas instituciones se deseaba el poder “echar por tierra” los aspectos beneficiosos de la agricultura ecológica, pero el control y la evidencia científica están demostrando que es un sistema de producción de alimentos seguros, nutritivos y respetuosos con el medio ambiente. Se vio muy claro en el caso de la crisis de los pepinos: el primer ataque fue a la producción ecológica, y luego se demostró que no había ninguna vinculación, sino todo lo contrario: la intensificación en la agricultura convencional y el abuso de los antibióticos en este sistema productivo están creando resistencias en las bacterias, con el alarmante resultado de las decenas de muertos en Alemania.
ENVIADO POR: ANNA BOLUDA – SOSTENIBLE.CAT, 16/01/2012,
http://www.ecoticias.com/alimentos/59938/noticia-medio-ambiente-alimentos-ecologicos-nutritivos’
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Introducción a la Geobiológica, Bohabitabilidad y Bioconstrucción
Curso taller teórico-Práctico en el que se profundiza en el reconocimiento de los factores de riesgo para la salud, relacionados con las energias y radiaciones que nos rodean y forman parte de la vida, buscando los buenos sitios y las buenas energias en el entorno de la vivienda, los lugares de trabajo y los espacios de larga permanencia. Aprendiendo a detectar las diferentes fuentes de radiación -natural y artificial- que nos rodean en la vida cotidiana; tanto con equipos electrónicos de medición, como aprendiendo a detectar las fuentes de alteración terrestre, mediante técnicas de sensibilidad personal y la atenta observación del entorno. Localizando los buenos sitios y las zonas mas favorables para ubicar los espacios de larga permanencia.
Las investicaciones en Geobiología se complementan con los criterios de BioHabitabilidad y el conocimiento de las opciones constructivas de viviendas más sanas y ecológicas, que nos ofrecen las técnicas de la Bioconstrucción.
Sábado
Pausa
Comida
16 a 18 Aprender a reconocer y detectar los factores de riesgo
· Practicas de sensibilización personal y detección radiestésica del terreno y los materiales de construcción
· Manejo de instrumentos electrónicos de medición (radiactividad, CEM…)
· Detección de las alteraciones telúricas: Corrientes de agua, alteraciones geológicas, líneas Hartmann…
Pausa
Domingo
Pausa
El curso se realiza el sábado de 10 a 14h y de 16 a 20h y el domingo de 10 a 14 h la Finca “La Senieta” de Benicarló ( pedir info anexa)
El precio del curso es de 150€ / Incluye material didáctico, varillas radiestesia, tés, “tentempiés” y comida del sábado (opcion de alojamiento en acampada)
Inscripción y contacto: 964 47 32 19 – 600 71 36 22 marianobuenocorrreo@gmail.com
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“BIO” PARA ENFERMOS, CONVALESCIENTES, EMBARAZADAS, NIÑOS…El Dr. Thomas Rau y Susan Wyler, en su libro La dieta Detox para cuerpo y mente (El secreto de una óptima salud natural), publicado por RBA/Integral, señalan: “Para que una persona se sienta más vital y pueda curarse y desarrollarse, su entorno interno ha de tener dos propiedades fundamentales: tiene que tener fluidos que fluyan por todo su cuerpo –sangre y fluidos linfáticos- y, además, los fluidos intercelulares que rodean a cada célula tienen que ser ligeramente alcalinos para poder contrarrestar la acidez, que es un subproducto natural del metabolismo celular; y la flora intestinal (bacterias) tiene que mantenerse intacta y sana”. Y añaden: “Sin ese ‘suelo fértil’, tarde o temprano, acaba apareciendo la enfermedad, cuando el equilibrio se rompe y la persona pierde su capacidad de restablecerlo, normalmente como resultado de varios ataques al sistema. Si quiere, podemos llamar a estas ‘fuerzas demoníacas’… ‘carga tóxica’. Muchos problemas físicos y mentales, así como una exposición inconsciente a los materiales tóxicos del entorno, pueden hacer que un cuerpo pierda su equilibrio”. La mayoría de nosotros, sobre todo las personas que no tienen profesiones de alto riesgo, entramos en exposición con productos peligrosos a través de la alimentación. A través de una alimentación insana podemos “perder el equilibrio”.
ALIMENTOS PELIGROSOS
Facua.org informa de que: “Los efectos sobre la salud de las sustancias agrotóxicas son muy diversos, dada la gran variedad de su naturaleza química. Actualmente se sabe que algunos de estos efectos se producen con la exposición a dosis ínfimas. La presencia de plaguicidas en los alimentos, a dosis bajas, se relaciona con alteraciones neurológicas y hormonales, esterilidad, asma, alergias, procesos cancerígenos, etc. Sin embargo, a pesar de esto, se han establecido unos niveles permisibles de estas sustancias en los alimentos que, supuestamente, podemos tolerar en nuestra alimentación diaria. El problema se acentúa ya que estas sustancias se acumulan en nuestro organismo (bioconcentración), pues no somos capaces de destruirlas eficientemente, provocando un efecto dañino permanente, interfiriendo en el normal metabolismo del organismo y dificultando su capacidad curativa”. Además, quién dice cuáles son los criterios para discernir qué sustancias son peligrosas y cuáles no. En cuanto a las dosis, ¿cómo evaluar los “cócteles” que ingerimos cada día, cargados de pesticidas, aditivos, colorantes…? Hoy, los estudios informan de que los niños están muy expuestos a determinados productos químicos en su alimentación, ya que ingieren mucha cantidad en proporción a su masa corporal. Por otro lado, si los estudios de “permisividad” de un alimento o de un pesticida… están elaborados a partir de informes sobre personas adultas, sanas, con sistemas inmunológicos fuertes y desarrollados, ¿entonces qué pasa con los ancianos, los enfermos, los niños, las embarazadas, los convalecientes…?
ANTES DE NACER
Facua.org insiste: “Antes de nacer, incluso, llegan estas sustancias a los fetos vía irrigación sanguínea y procedente de la movilización de grasa que realizan las madres, principalmente en la última fase de la gestación, y, posteriormente, en el periodo de lactancia a través de la leche materna”. Libros como Nuestro futuro robado, clásicos de la literatura medioambiental, señalan que los tóxicos han entrado en la cadena alimentaria desde hace años y que están por todas partes. Es absolutamente imposible reducir la exposición a 0 pero sí es viable, a través de una alimentación ecológica, que no incluye productos químicos, al menos de forma intencionada, reducir esa exposición de una forma muy notoria. De los estudios de entidades internacionales como la Organización Mundial de la Salud se deduce que una gran cantidad de enfermedades actuales tienen que ver con malos hábitos alimentarios y con determinadas formas de dieta. Se constata que, en los países industrializados, los sectores poblacionales más desfavorecidos, que consumen productos alimentarios de menor calidad, padecen más asmas, alergias y todo tipo de enfermedades y patologías. Las pandemias de cáncer, de patologías relacionadas con sistemas inmunológicos muy débiles, de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson… están directamente relacionadas con determinadas formas de alimentación y con los productos químicos que se ingieren en los alimentos. Cada vez son mayores las señales de que determinados alimentos son cargas tóxicas que tendrán un efecto en nuestra salud tarde o temprano. Dosis pequeñas durante periodos más o menos largos pueden ser muy nocivas. En otros números de The Ecologist ya hemos elaborado reportajes sobre productos como el aspartamo, por ejemplo. Pero el problema es que la contaminación alimentaria está en todas partes. Salvo en los alimentos “bio”.
SÓLO UN EJEMPLO
Un estudio publicado en la revista médica británica The Lancet alerta de que 202 contaminantes químicos son tóxicos para el cerebro humano. Sus autores afirman que millones de personas en todo el mundo podrían haber sufrido daños cerebrales en la infancia debidos a esta contaminación ambiental. Los investigadores consideran que los trastornos en el desarrollo neurológico causados por la industria química “han creado una pandemia silenciosa” en la sociedad moderna, porque aunque pueden haber causado daños en el cerebro de millones de niños. Los efectos profundos de esta pandemia no son visibles en las estadísticas sanitarias.
La investigación recopila, en una minuciosa identificación, las sustancias tóxicas para el cerebro humano a partir de los bancos de datos ya disponibles, complementados con investigaciones que han demostrado sus efectos nocivos. La conclusión es que contaminantes como el plomo, el metilmercurio, los PCB, el arsénico, el tolueno u muchos otros productos ocasionan trastornos en el desarrollo neurológico y disfunciones en el cerebro. La exposición a estas sustancias durante el desarrollo fetal puede dañar el cerebro a partir de dosis muchos más bajas que las que afectan a las funciones del cerebro de un adulto.
Los contaminantes neurotóxicos producen cambios en el comportamiento, pérdida de concentración, impulsividad, mayor agresividad, ralentización en la coordinación y daños en la memoria y en la capacidad del lenguaje. “Casi todos los niños nacidos en países industrializados entre 1960 y 1980 estuvieron expuestos a sustanciales cantidades de plomo en la gasolina”, lo que puede haber reducido el porcentaje de niños con un promedio de cociente de inteligencia superior (más de 130 puntos) en un 50%, mientras que han aumentado los cocientes intelectuales de menos de 70, señala el trabajo. No se someten los productos químicos a los debidos controles, las empresas hacen lo que quieren y el mundo humano se ha convertido en un inmenso laboratorio. La mayoría de productos químicos están en la cadena trófica y contaminan productos completamente habituales de nuestra alimentación. El caso publicado por The Lancet es sólo un ejemplo de lo que la contaminación química nos ha deparado hasta la fecha. ¿Otro? La Agencia Española de Seguridad Alimentaria consideró necesario el pasado 15 de noviembre informar a los consumidores de que las hamburguesas XXL de Burger King contienen un pequeño pero significativo aporte de las grasas más tóxicas y peligrosas para la salud.
NOS AFECTA A TODOS
El problema nos afecta a todos y, especialmente, a niños, ancianos, embarazadas… También las personas de salud delicada y los convalecientes de operaciones deberían tener formas de alimentación que excluyeran exposiciones a hipotéticos alimentos tóxicos. Deberíamos hacer todo lo posible para que todos estos colectivos tuvieran una alimentación basada lo más posible en productos de procedencia ecológica y, a ser posible, local. Expertos de la Universidad de California sugieren que las frutas y los vegetales cultivados con métodos ecológicos contienen niveles más altos de antioxidantes.
Los análisis realizados en productos como trigo y zanahorias demuestran que la reducción de pesticidas y herbicidas permite a las plantas producir una sustancia natural, denominada phenolics, que actúa como agente protector de las plantas. Estas sustancias contienen componentes naturales que poseen una actividad antioxidante capaz de combatir enfermedades provocadas por insectos. La aparición de esta sustancia natural disminuye con el uso de herbicidas y pesticidas utilizados en la agricultura convencional. “Esto explicaría por qué los niveles de antioxidantes son más elevados en alimentos ecológicos”, asegura el profesor Mitchell, uno de los responsables del estudio, publicado en Journal of Agricultural and Food Chemistry. Los antioxidantes están especialmente recomendados para prevenir las enfermedades. Pero no sólo para ello. Sino también para reponer a nuestros organismos una vez que las enfermedades ya han parecido. Cada vez son más los médicos que recomiendan los productos ecológicos cuando se presentan ciertos problemas de salud, como parte de la terapia para restablecer el equilibrio del organismo. El prestigioso especialista Pedro Ródenas, por ejemplo, habitual de nuestras páginas.
“BIO” EN LOS HOSPITALES
En un acuerdo entre MedAssets y UNFI (United Natural Food Incorporated), publicado recientemente, se establece la posibilidad de que los hospitales de EE.UU. compren alimentos biológicos en un futuro.
UNFI es el mayorista de alimentos biológicos más importante, con acciones cotizadas en bolsa. Este acuerdo es el primero de esta categoría entre uno de los compradores principales del sistema sanitario como es MedAssets y un mayorista ecológico de alimentación, lo que demuestra la demanda creciente de alimentos saludables. Esto se debe, además, a que informes de todo tipo promueven la idea de que los alimentos ecológicos ayudan a restablecer más rápidamente la salud entre personas operadas, enfermas, tratadas con terapias muy agresivas… La práctica que se anticipa en USA debería ser una constante también en España, Europa y en todo el planeta. También las embarazadas, los bebés y los niños, así como los ancianos, deberían tener una dieta muy ecológica y equilibrada, ya que son colectivos muy vulnerables a la exposición a determinados productos químicos presentes en alimentos de mala calidad. De la misma manera, hay que incluir los alimentos ecológicos, con toda urgencia, en las guarderías, en los caterings de los comedores escolares, en los centros públicos, en las maternidades… También, en la docencia. Los profesores deben informar sobre nutrición en las escuelas. Todo lo relacionado con la agricultura ecológica debe ser una realidad aplastante en la sociedad, y no al revés. Sin alimentación sana no puede haber sociedad ética.
MUCHA MÁS SEGURIDAD
Los alimentos producidos en sistemas ecológicos tienen mayor seguridad alimentaria, calidad biológica, nutricional y organoléptica que los alimentos convencionales, como muestran ya un importante número de investigaciones, contribuyendo de esta forma en gran medida a preservar la salud pública. Los estudios con seres humanos y con animales alimentados con productos ecológicos demuestran efectos reales sobre la salud, y las terapias alternativas del cáncer han logrado buenos resultados basándose en el consumo exclusivo de alimentos orgánicos (Independent Science Report, 2007). Las terapias nutricionales del cáncer buscan evitar en lo posible contaminantes y toxinas, y promueven el consumo exclusivo de alimentos orgánicos y aumentos en la ingesta de nutrientes. Estudios de alimentación animal también demostraron mejor salud reproductiva, mejor crecimiento y mejor recuperación ante enfermedades.”
Por otro lado, una investigación en la Universidad de California se ha centrado en los tomates y han analizado la composición de distintas cosechas de los dos tipos (ecológica y convencional) a lo largo de 10 años. Los resultados han sido demoledores y han demostrado que los ecológicos tienen entre un 79 y 97% más de flavonoides, quercitina y camferol que los convencionales. Y sabemos que el consumo de estas sustancias está relacionado con una incidencia menor de enfermedades cardiovasculares, deterioro cerebral y cáncer. “Cada día la gente es más consciente de que al comprar productos ecológicos (que todos sabemos que son más caros… lo que estamos haciendo es ahorrar porque estamos comprando salud, por lo que a la larga sale barato. Son elementos más saludables, ricos en nutrientes, mucho más sabrosos y protegen nuestra salud”, ha dicho el naturópata y osteópata Facundo Vergara.
RESTABLECER EL EQUILIBRIO
Volviendo al libro que comentábamos al principio de este artículo, el Dr. Thomas Rau ha escrito. “Mi medicina es muy simple: como un buen agricultor orgánico que cuida el suelo que cultiva como un jardín, mi objetivo es alimentar las sustancias básicas del cuerpo de todas las maneras posibles, pero, principalmente, a través de la dieta, para que todos los nutrientes necesarios para tener una buena salud sean absorbidos y utilizados lo más eficientemente posible. Esto hace que las defensas naturales aumenten y florezcan. Al fin y al cabo, nuestro cuerpo es el que hace todo el trabajo. Piense en este proceso como ‘una curación profunda’”. El doctor recomienda, como ya muchos otros doctores en todo el planeta, que los enfermos y los aspirantes a no estarlo nunca consuman sólo productos biológicos. Si pueden ser locales, mejor. Si pueden ser de temporada, más todavía. Que tu alimento sea tu medicina. Si la frase es tan antigua, ¿quién nos ha hecho olvidarla? Los colectivos citados, o sus responsables, deberían tomar en cuenta más que nadie las premisas del Dr. Rau. Repitámoslo una vez más. Como se nos informa desde BioSegura, “estudios constatan que, en comparación con el cultivo convencional, los alimentos biológicos tienen hasta un 18% más de proteínas, un 19% más de azúcares totales, 28% más de vitaminas y un incremento sorprendente de minerales y oligoelementos como el hierro o el magnesio entre el 15 y un 70 % más”. ¿Está claro por qué cada vez más especialistas recomiendan la alimentación orgánica a enfermos, convalecientes, embarazadas…??
Anna Vil.la
CONSUME SANO
CUÍDATE…
•Compra productos procedentes de la agricultura ecológica. Familiarízate y exige la etiqueta que certifica la autenticidad del producto ecológico.
•Elige productos ecológicos certificados procedentes de la ganadería ecológica como carne, huevos, leche y queso.
•Recuerda que la relación directa que se establece con los agricultores ecológicos nos permite conocer el grado de concienciación medioambiental de los mismos.
•Elige preferentemente productos procedentes de la agricultura ecológica frente a los productos con aditivos o los procedentes de explotaciones agrícolas intensivas.
•Consume alimentos frescos y naturales, de productores locales y con un mínimo embalaje. Al consumir productos de temporada se facilita que estos provengan de la actividad agrícola local. De esta manera se evitan los impactos ambientales derivados del trasporte de largas distancias y de la producción agrícola intensiva.
•Crea tu propio huerto. Cultiva en tu terraza o en tu balcón. Promueve la agricultura ecológica entre tus vecinos. Crea cooperativas de consumo…
OJO CON LO QUE CONSUMES
MIRA LAS ETIQUETAS O CONSUME SÓLO “BIO” o “ECO”
Los riesgos y consecuencias de la alimentación convencional.
•Contaminación con productos químicos, tanto los que se utilizan en los procesos de producción como son los pesticidas, herbicidas, hormonas, etc., así como los que se emplean en la fabricación y conservación de los alimentos, a los que se les incorporan cantidades de aditivos de síntesis.
•Pérdida de calidad nutricional de los alimentos producidos a base de fertilizantes químicos y otras sustancias de síntesis.
•Acumulación de ciertas sustancias muy tóxicas como los nitratos (principalmente en vegetales).
•Empleo de sustancias nutritivas de baja calidad y con efectos deletéreos para la salud como pueden ser las grasas hidrogenadas que se emplean en la fabricación de bollerías.
•Pérdida de calidad y sabor de los productos.
GARANTIAS DE LA PRODUCCION ECOLÓGICA
LAS GARANTÍAS…
•Un reglamento europeo (2092/91/CEE) que establece los procedimientos a seguir en la Agricultura, Ganadería e Industria Ecológica. Destacar que es el único sistema de producción agrícola regulado en todos los países miembros por un único reglamento.
•Cada país adapta y establece su reglamento a partir del Europeo, pero siempre cumpliendo sus mínimos.
•Existen órganos de control y certificación de las producciones ecológicas autorizadas por las autoridades de la administración competentes de cada país. En España son las Consejerías de Agricultura de las Comunidades Autónomas los organismos competentes.
•Existe un sistema de trazabilidad de todas las producciones ecológicas.
•Todos los productos ecológicos tienen que estar identificados, con el logotipo de la certificadora pertinente.
•Existen regulaciones para la exportación e importación de productos ecológicos.
•El periodo de transición de la tierra es como mínimo de dos años antes de certificarse como ecológica la producción.
•Está prohibido el uso de plaguicidas como: insecticidas, acaricidas, fungicidas o herbicidas de síntesis, así como fertilizantes químico sintéticos.
•Se recomiendan métodos agrícolas que protejan el medio ambiente y potencien las funciones ecosistémicas.
•Los aditivos para el procesamiento industrial de los productos ecológicos está muy regulados y son por lo general de origen natural.
En la producción animal también se consideran un grupo de reglamentaciones adicionales entre las que se encuentran:
•La prohibición del uso de antibióticos, y sustancias de síntesis en los alimentos de los animales.
•La prohibición de la medicación alopática y las vacunas no justificadas.
•La producción animal está ligada a la tierra.
•El empleo de sistemas de manejo que reduzcan el estrés y permitan expresar el máximo del comportamiento natural de los animales.
•Se recomienda el empleo de razas autóctonas y adaptadas.
•Alimentación balanceada y de calidad basada en alimentos ecológicos.
•Acceso al pasto, forraje y ejercicio funcional.
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